Soledad sola
El 20 de julio, ayer, se celebró el veinte aniversario del estreno de Miami Vice de Michael Mann, que es uno de mis directores favoritos por si no lo sabías. Aunque como siempre digo, no tienes por qué saberlo. Sus películas me han marcado mucho y recuerdo perfectamente la primera vez que vi Manhunter, o la segunda, o la tercera, o la quinta. También todas las veces que he visto Collateral. Aunque hoy esto no va de él, va de mi director favorito, o de mi director favorito que está en empate con David Lynch: Ross McElwee.1 Aunque tampoco va del todo sobre él. El primer documental que vi de McElwee fue Time Indefinite. Era domingo. Estaba en el piso de mi exnovio y el cuerpo me decía que me fuera de ahí. Pero me quedé, él hizo café y puso el documental de McElwee en el proyector. En los documentales de McElwee, el propio McElwee habla de la obsesión que tiene por grabarlo todo en todo momento, pero también de la mortalidad de uno y de la soledad. Después de ver Time Indefinite por primera vez sentí como si alguien me agarrara de la cabeza y quisiera meterme bajo tierra. Estaba afectadísima, me sentía perdida y tenía ganas de irme a casa con mi madre y darle un abrazo. Aunque me quedé un rato más. Terminamos compartiendo piso, era lo que se suponía que había que hacer. Termiamos rompiendo. Y viví tres años, sola, en el piso que habíamos alquilado juntos y en el que tan horribles momentos habíamos pasado. La psicóloga me dijo que cambiara la alfombra y colgara un cuadro que me gustara, que hiciera mío el sitio. Pero en lugar de hacer nada de eso, compré una cafetera porque por algún motivo él se llevó la cafetera.
Por suerte nada de aquello me impidió ver toda la filmografía de McElwee varias veces y lloré porque no me parecía justo que hubiese alguien haciendo exactamente lo que yo quería hacer pero con todo el talento que yo nunca tendría. En Sherman’s March –también de McElwee y que justo acaba de restaurarse a propósito del cuarenta aniversario de su estreno y del lanzamiento de su nuevo documental (Remake)–, la amiguísima de McElwee y gran personaje Charleen Swansea, le dice: «I’m bored with your singleness, it is a bore for you to get to be middle aged and be lonely. It is! It’s very boring for you to be lonely.» El documental, muy resumido, va de la búsqueda de pareja de McElwee. Aunque no del todo, como esto que estoy escribiendo, te recuerdo. Cada vez que he visto ese fragmento me he preguntado: ¿y si Ross quisiera estar solo y punto? ¡¿Por qué tiene que ser aburrido estar solo, soltero, si eso es lo que uno quiere?! ¡A lo mejor tiene suficiente rodeándose de gente como la propia Charleen! Es algo que también me he planteado viendo la serie de vídeos Living Alone in Japan que Octavia me recomendó por aquí después de leer esta entrada mía.
He visto todos los vídeos este fin de semana que he estado sola en casa. Mi novio estaba fuera. Después de ver uno, iba a la sección de comentarios porque sabía exactamente qué estaría comentando la gente: su vida sería mejor si tuviera una mujer a su lado, qué le pasa a los hombres en Japón, qué le pasa a las mujeres en Japón, etc. Aunque también había comentarios del palo: no estás solo si hay alguien siguiéndote con la cámara, vivir solo es lo mejor, chill vibes, saludos desde… Canadá. (¡Curioso que nadie se pregunte cómo es posible que alguien pueda permitirse vivir solo in this economy! $$$) Y evidentemente nadie que estuviera escribiendo cosas como «su vida sería mejor si tuviera a una mujer a su lado» se había planteado que esa era la forma en la que quieren vivir su vida (si es que en realidad están solos, que vivir solo no equivale a estar solo, claro). Esto me lleva a todas las veces que he ido por ahí a cenar sola o a hacer algo sola y pillo a alguien mirándome con cara de «por qué está sola». Y alguna que otra vez he terminado forzando una sonrisa o escribiendo en el móvil para que la gente vea que estoy sola pero no, que hay alguien al otro lado que me quiere (como es el caso). (Por otra parte, esto únicamente parece ser un problema cuando eres joven, porque a medida que te haces mayor la gente ya deja de verte como alguien que todavía podría solucionar su vida si encontrara a otra persona con la que compartirla.)

Como ser humano que busca la soledad, que la desea, y que necesita estar sola horas y horas –aunque tenga pareja– me cabrea un poco que la gente quiera imponer su estilo de vida a nadie. Y diré más: ¿os habéis dado cuenta de lo tóxica que puede ser la peña que no sabe estar sola? ¡Conozco un par de casos y fiiiiu! Perdonad, creo que, una vez más, ya he escrito demasiado y que hace un montón de calor para estar así de cabreada. Si de algo iba este post largo, en realidad, era sobre lo muchísimo que recomiendo el trabajo de Ross McElwee. Y no, no está en ninguna plataforma de streaming para variarrrr. Si quieres ver algo suyo legalmente, Photographic Memory está disponible en DA Films (pero no recomiendo empezar por ahí). El resto tendrás que buscarlo piratamente, que es como yo he dado con todos mis directores favoritos en la soledad de mi habitación. Y es como casi todos hemos llegado al trabajo de Ross McElwee, así que celebro la restauración de Sherman’s March, que está por ahí en calidad regulera. Espero que llegue pronto a España. Me muero de ganas de ir sola al cine a verla, aunque luego repita con mi novio y amigos, que nadie sienta pena por mí, estoy bien porque sé estar sola.2
Abrazo,
Alba G. Mora.

Mencioné a Ross por primera en este otro post.
A lo mejor vuelvo a este asunto más adelante. Me apetecía escribir sobre ello esta semana y dejarlo por aquí para retomarlo en otro momento en el que esté un poco más lúcida. Aunque no sé si ese momento llegará, no quiero prometerte nada. Espero que estés bien, el verano puede ser bastante cruel. Hay mucha gente ahí fuera y tengo muchísimas ganas de volver a pasear durante horas sin notar el sudor en la espalda o detrás de las rodillas. Cuando llegue el otoño estaré en Japón. Sola durante un tiempo bien largo. Me he hecho una lista en Google Maps que se llama TOKIO SOLA, así en mayúsculas. Y cuando esté allí, no escribiré aquí. Así que ese segundo post sobre estar sola llegará antes. Te dejo ya. ¡Otro abrazooo!





Me encanta leerte, Alba! Siempre me descubres cosas nuevas <3
Como persona que se pasó años yendo solo al cine por elección y que ha ido por su cuenta a conciertos por ídem, digo: DILO.